9 DE enero DE 2018 12.32 H.

Naima y Rima, refugiadas sirias en Líbano

Ana Roldán Fernández, delegada de Cruz Roja en Líbano

Estamos en Joun, una localidad de 7.400 habitantes a 17 km de Saida, en el sur de Líbano, en el espacio cedido y acondicionado por la municipalidad donde la Unidad Móvil presta los servicios médicos-sociales los viernes. Nos encontramos con Naima y Rima, dos jóvenes  mujeres sirias que han venido a la consulta. Naima llegó al Líbano hace un año donde vive con su marido y sus tres niños. Su marido trabaja en la construcción. Rima llegó antes, hace 5 años y vive con su marido y sus dos hijos. Actualmente está embarazada de 6 meses y su marido trabaja en la recogida de la aceituna. Son estas dos ocupaciones (construcción y agricultura) casi los únicos sectores dónde los refugiados sirios encuentran su medio de vida. En Líbano hay una lista de 17 profesiones liberales que solo pueden ser ejercidas por ciudadanos libaneses.

La unidad móvil de Saida no tardó en tener un número muy alto de beneficiarios (2.252 pacientes en los primeros dos meses, llegando hasta 9.006 beneficiarios en Noviembre 2016). El boca a boca entre vecinos y familias ha sido determinante para que tanto libaneses como sirios sepan dónde acudir a recibir estos servicios. Naima conoció el trabajo de la Unidad Móvil de salud de la CRL a través de sus vecinos y Rima supo de los servicios móviles gracias a su cuñada. A día de hoy se muestra muy satisfecha con los servicios provistos por el equipo y el tratamiento recibido. Naima nos explica que acude a los profesionales de la CRL para consultas ginecológicas y pediátricas. Hoy ha visitado la Unidad Móvil por una infección vaginal. La comadrona le ha prescrito una serie de medicinas y cremas y le ha explicado cómo ha de usarlas. Las consultas ginecológicas y obstétricas representan casi un 20% del total de las consultas y la mayoría de problemática presentada está relacionada por las condiciones de vida de la población atendida-espacios pequeños, con poca ventilación y con mínimo acceso a agua corriente y productos de higiene. La prevalencia de este tipo de enfermedades llevó a que junto con la Cruz Roja Libanesa, CRL, decidiera adquirir kits de higiene femenina (compuestos por ropa interior, jabón neutro y compresas higiénicas) y estos pudieran ser distribuidos a través de las mismas consultas ginecológicas.

Rima acude a la unidad móvil principalmente para sus consultas ginecológicas y pediátricas. Hoy ha acudido porque tiene un cólico y se siente muy cansada. La comadrona le ha asegurado que el bebé se encuentra bien. Está muy satisfecha por el trato y los servicios recibidos. Sin embargo, señala que no todas las medicinas necesarias están disponibles en este servicio y para ella eso es un problema porque no puede permitirse comprarlas en la farmacia (altos precios). El gasto médico para una familia sira tiene unos costes en Líbano que no son comparables a los que tenían en Siria, donde antes del conflicto, la atención médica primaria era prácticamente universal y los medicamentos más baratos.

Hablar con Rima y Naima es como hablar con cualquier madre con hijos de esas edades, las dos están preocupadas por la educación de sus hijos. Los tres niños de Naima, por el momento, no van a la escuela, dos de ellos son todavía muy pequeños. Su hija mayor en cambio sufre una infección del tracto urinario, lo que le dificulta la asistencia a la escuela. Ahora ésta está siendo tratada por los profesionales de la CRL y muestra ya mejoría por lo que Naima está planificando matricularla el próximo año en la escuela.

Los hijos de Rima no acuden a la escuela. Su hija todavía es muy pequeña. Rima desea matricular a su hijo de 5 años en un colegio público, desafortunadamente el director de la escuela no le acepta porque considera que el niño es muy pequeño aunque le ha prometido que lo hará el próximo año: Me preocupa mucho el tema de la escuela, no quiero que mi hijo sea un analfabeto.

Para poder recibir apoyo de la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas, las personas sirias necesitan estar registradas y para eso todas las personas extranjeras que viven en Líbano han de renovar su residencia en el país, en el caso de la población siria el precio es de 200 USD al año por persona mayor de 15 años. Este coste no es fácilmente asumible (en especial para las familias con muchos miembros), además de que ir a renovar la residencia significa estar expuesto a que esta sea denegada y no puedas permanecer en el país de forma legal.

La Unidad Móvil de Saida está financiada por Ayto. Barcelona, Cabildo Gran Canaria, FCCD, Generalitat Valenciana, Gobierno Vasco, Diputación Provincial de Huelva, CAM, CRE y Ayto. Ejea de los Caballeros.

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